Visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales: (2).- Los sótanos del Real Gabinete

 

Continúo en esta entrada con el reportaje que he decidido confeccionar acerca del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. El segundo capítulo está dedicado a las verdaderas maravillas que pude contemplar en los sótanos del museo. Este apartado fue abierto al público no hace demasiado tiempo, y para acceder a él es preciso pasar previamente por la galería que llega al Real Gabinete y seguir una vez en éste por unas escaleras descendentes, a cuyo término se encuentra el sótano. Este lugar tiene un encanto especial, ya que nunca jamás en ningún otro sitio pude ver tantas especies zoológicas en una sala tan reducida. Más concretamente las especies disecadas albergadas aquí se cuentan por millares, y las disecciones son de primera categoría. Se pueden observar con todo lujo de detalles, a escasa distancia de los especímenes, animales de los cinco continentes de una enorme variedad de órdenes y familias zoológicas.

Comenzaré con las aves, por mi predilección por la fauna ornítica. En las dos siguientes fotografías se observan una gran cantidad de especímenes de la familia de las anátidas. Se cree que todos los pájaros de hoy en día, conocidos como Neornitinos, proceden de la evolución de un antiquísimo ancestro que la ciencia denomina Archaeopteryx, un descendiente de los Terápodos, antiguos pequeños dinosaurios recubiertos de plumas y de alimentación carnívora. El Archaeopteryx tenía características de los actuales patos, aunque poseía dientes afilados, los dedos no estaban unidos –como ocurre con los actuales pájaros- sino que se abrían en el ala en forma de garra, poseía cola ósea, y en general tenía caracteres propios de los dinosaurios y caracteres propios de las aves. Se creyó en un principio que los Neornitinos o “aves modernas” habían surgido después de la gran extinción que tuvo lugar al final del Cretácico, a causa de un asteroide, pero la ciencia actual dice que en realidad las aves modernas aparecieron antes de la gran extinción y que fue precisamente su carácter ecléctico en la forma de alimentarse lo que sirvió para que sobrevivieran a la debacle. En este caso era más ventajoso estar poco especializado que estarlo mucho. Así, los más antiguos dinosaurios-aves previos a la gran extinción, dada su alta especialización alimentaria, vieron como los nichos biológicos que les eran favorables desaparecían, mientras que los Neornitinos previos a la caída del asteroide por ser aves aún poco evolucionadas y por lo tanto poco especializadas –que comían en general de todo, característica común con las principales ramas orníticas actuales- podían en principio adaptarse a distintos nichos, por lo que sobrevivieron. Es curioso que por una vez, cuando hablamos de extinciones, resulta ventajoso estar poco especializado y poder vivir en el mayor número de condiciones posibles.

 

 

En la primera fotografía se observan distintos tipos de anátidas, entre ellas el azulón o ánade real, el más común de los patos a escala mundial. En la segunda del bloque se pueden ver algunos tipos de porrones, de serretas y la pequeña y bonita cerceta común (Anas crecca).

A continuación se muestra una fotografía que representa diferentes especímenes catalogados comúnmente como “aves zancudas”, y que en Europa engloban la mayor parte de sus efectivos en las familias Charadriidae y Scolopacidae. Se observan distintos ejemplares de zarapitos, avefrías, avocetas y chorlitos.

 

 

 

Las tres imágenes que siguen representan una gran variedad de aves del orden de los paseriformes, pájaros de pequeño y mediano tamaño que presentan una enorme diversificación. La primera de las fotos incluye muchos ejemplares de colúmbidos –familia que reúne las palomas-. La segunda de ellas exhíbe, entre otros, distintos ejemplares de trepadores, carboneros y oropéndolas. En la tercera se pueden ver algunos alcaudones, lavanderas y alondras.

 

  

En la fotografía que sigue se representan diferentes especies de cálaos, una ave tropical dotada de un pico muy robusto, grande y peculiar. Los cálaos pertenecen a la familia Bucerotidae, orden de los coraciiformes, y por tanto parientes lejanos de los martines pescadores. Habitan en África y Asia hasta Malasia. Algunas especies de cálaos tienen un curioso comportamiento en la época de cría. La hembra se introduce en una hoquedad de un árbol, pone los huevos y los empolla. Mientras tanto, el macho clausura el hueco mediante el aporte de materiales, dejando un pequeño agujero por donde periódicamente la alimenta a ella y a la progenie. La naturaleza nunca dejará de sorprendernos.

 

 

Se puede advertir en la siguiente imagen la majestuosidad de la gran ave carroñera sudamericana por antonomasia, el gran cóndor de los Andes. Véanse sino las grandes dimensiones que ostenta, y nótese además la gran envergadura alar. Se pueden observar además al lado de esta magnífica ave algunos otros ejemplares de aves de presa.

 

 

Siguiendo con las aves de presa y con los necrófagos alados, en esta fotografía a continuación se ven tres especies genuinamente ibéricas, como son el buitre leonado, el buitre negro y el quebrantahuesos. Se puede reseñar la gran adaptación biológica del último, el cual consigue los huesos de diferentes especies de ungulados en los esqueletos que han quedado como resultado de la depredación de otras aves o animales, y que los transporta hasta los “partideros”, donde los suelta desde una gran altura para que se rompan sobre las piedras. Los trozos más pequeños resultantes de esta acción son tragados por el quebrantahuesos, cuyos potentes jugos gástricos disuelven la materia ósea digiriéndola de este modo. Por otra parte los buitres, tanto el leonado como el negro, se sirven de algunos córvidos como la picaza o el cuervo para advertir dónde se halla la carne putrefacta anterior. Es decir, existe un orden en la llegada de las aves a los animales muertos, primero llegan los córvidos, después de esto los alimoches y los buitres, y finalmente los quebrantahuesos.

 

 

Para ya finalizar con los representantes de la avifauna, inserto a continuación dos fotografías de dos de los animales más extraños que existen en la actualidad y que constituyen verdaderos caprichos de la evolución biológica sobre la faz de la Tierra. Se trata, por este orden, del kiwi y del ornitorrinco. El kiwi vive en Nueva Zelanda, y se caracteriza por estar cubierto de pelo, no poseer cola, y tener pico curvado. El ornitorrinco por su parte es todavía más extraño, posee pico de pato, cuerpo y patas de nutria, cola de castor, y pone huevos, aunque al igual que los equidnas se cataloga como un monotrema, y por tanto un mamífero, más concretamente el único mamífero venenoso que existe. Habita en la costa Este de Australia.

 

 

En la imagen que sigue se pueden apreciar algunos armadillos, un oso hormiguero, un perezoso y algunos ejemplares de marsupiales, como por ejemplo el koala.

 

 

Las dos siguientes fotografías representan distintas especies de mustélidos -familia a la que pertenecen la marta, la garduña, la gineta, o la comadreja-, así como otros mamíferos de tamaño medio.

 

 

 

Para ya finalizar, las dos últimas fotografías contienen una gran variedad de simios y de mamíferos como los murciélagos y los vampiros.

 

 

Por el momento, esto es todo acerca del sótano del Museo. El siguiente capítulo de este especial sobre el Museo Nacional de Ciencias Naturales tratará sobre los curiosos especímenes que se hallan en el Real Gabinete.

 

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