Visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales: (3).- El Real Gabinete

 

Continúo la serie de artículos dedicados al Museo Nacional de Ciencias Naturales exponiendo unas cuantas fotos que he tomado en el Real Gabinete, comenzando con una fotografía de varios ánades rabudos, que son aves pertenecientes a la familia de las anátidas.

 

 

 

El críalo es una ave que habita en la parte meridional de España, y que al igual que el cuco, tiene hábitos nidoparásitos, esto es, el huevo es puesto en el nido de otra ave, y es criado por los verdaderos inquilinos del nido. De ahí le viene el nombre.

 

 

 

Los abejarucos, a los que ya dediqué un apartado en esta web, tienen costumbres gregarias y habitan en colonias ubicadas en taludes arenosos, a la orilla de carreteras o en los ríos. Son unas aves de especial vistosidad y colorido.

 

 

 

Los mórfidos es una familia de lepidópteros que habitan zonas selváticas y que se distinguen con mucha facilidad por ser de distintas tonalidades de azul, que además tienen más o menos brillo dependiendo del ángulo con que los observemos.

 

 

A continuación, dos tomas de las vitrinas del Real Gabinete desde dos puntos diferentes.

 

 

 

También los coleópteros tienen un hueco en esta parte del museo, y la siguiente imagen lo atestigüa.

 

 

Y paso de nuevo a las aves: lo que sigue es un diorama que refleja un nido de gallineta común, con ambos consortes próximos a los huevos.

 

 

 

El torcecuello es un pájaro bien curioso. Tiene costumbres que lo podrían emparentar con los pájaros carpinteros, por el hecho de que suele anidar en cavidades, las cuales ya estaban construidas de antes. Tiene una lengua larga al igual que el pito real, y de la que se aprovecha como aquél para conseguir las hormigas de los hormigueros que sondea. El nombre de torcecuello viene dado por la costumbre que tiene de girar el cuello en un ángulo prácticamente imposible para cualquier otra especie ornítica, acompañando estos movimientos del cuello en forma de espasmos con un erizado del plumaje del píleo. Se ha demostrado que detrás de este hábito existe una adaptación biológica que le da la capacidad de espantar a sus depredadores naturales, de hecho la combinación del cuello torcido mediante movimientos bruscos, de embestidas con el pico, del píleo erizado y del colorido de su plumaje lo hacen parecerse a una culebra en acción de ataque.

 

 

Las dos fotos siguientes representan a una pareja de escribanos soteños (la primera) y un diorama con el nido de dos mirlos (la segunda). Obsérvese que la hembra, la que empolla los huevos, es de una tonalidad que tira más a marrón oscuro, mientras que el macho tiene librea negra.

 

 

 

 

Las tres fotos siguientes son cajas entomológicas con distintas especies de mariposas tropicales, a excepción de la tercera, que representa al lepidóptero Graellsia Isabellae, descubierto aquí en España por el científico Graells.

 

 

 

Para ya finalizar, la última fotografía se corresponde con un lobo marsupial, una especie que ya está extinguida en el mundo.

 

 

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  1. mola ver a los animales disecados en su habitat

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