Archive for the ‘ Literatura ’ Category

Rubaiyat. Cuarteta XII.

 

Sabes que no tienes poder sobre tu
destino.

¿Por qué la incertidumbre del
mañana ha de causarte miedo?

Si eres sabio, goza del momento
actual.

¿El porvenir?
¿Qué puede devolverte el porvenir?

 

Omar Khayyam

 

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Tardes dominicales

 

No, no voy a llorar, casi, pero sí lo voy a sentir, lo estoy sintiendo ya de hecho. Para mí los domingos tienen indefectiblemente el efecto de la nostalgia, de todo lo que pude hacer y ser y que ni hice ni fui. Todas mis deudas con aquel bondadoso muchacho, de todo lo que no supe ofrecerle, aunque lo mantenga muy vivo dentro de mí. Aquellos dulces años de descubrimientos y apertura a la vida, que no supe ultimar, y que me atormentan con su martilleo todas las tardes dominicales, cuando las calles vacías tienen las tiendas y los quioscos cerrados y cae una lluvia pegajosa sobre su empedrado, mientras oigo el repiqueteo insistente y periódico de las gotas en algún barreño del desván. 
Pero poco puedo hacer a estas alturas ya. Y tampoco depende todo de mí. Si así fuera aún brillaría alguna esperanza, por pequeña que fuese. Girarán los lustros, cada vez más rápido, y todavía será aún peor. Porque poco a poco, casi sin advertirlo, empezarán a faltar personas, carne de mi carne, amigos y familiares, se irán marchando al sueño infinito. Y las arrugas ceñirán mi frente. Y estaré solo, muy solo, tanto como ahora me siento. Una soledad de cadenas y mazmorra. Porque los domingos tienen aroma a café con nostalgia. Destilan el spleen de las últimas secuencias de Qué verde era mi valle, y las despedidas sin vuelta atrás de Casablanca. Pero mientras mis huesos no se pulvericen de puro viejo en algún enterrado féretro, tan absurdos e inútiles como los de los demás, he de seguir tensando mi antebrazo, en este pulso constante con la Muerte, que de momento tengo dominado, mientras el chocolate humea en la taza y le concedo otra oportunidad y otra mirada al mundo y a mí.

 

 

Rubaiyat. Cuarteta X.

 

¡Cuán pobre el corazón que no sabe
amar, que no puede embriagarse de
amor!

Si no amas,

¿Cómo te explicas la luz
enceguecedora del sol y la más leve
claridad que trae la luna?

 

Omar Khayyam

Rubaiyat. Cuarteta IX.

 

Antaño, este jarrón era un pobre
enamorado que sufría ante la
indiferencia de una mujer.

 

El asa del borde era el brazo que
ceñía el cuello de su bienamada.

 

Omar Khayyam

Rubaiyat. Cuarteta VIII.

Confórmate en este mundo con
pocos amigos.

No busques propiciar la simpatía que
alguien te inspiró.

Antes de estrechar la mano de un
hombre, piensa si ella no ha de
golpearte un día.

 

Omar Khayyam

Rubaiyat. Cuarteta VII.

Nuestro tesoro es el vino y nuestro
palacio la taberna.

La sed y la embriaguez son nuestros
fieles compañeros.

Ignoramos el miedo porque sabemos
que nuestras almas, nuestros corazones,
nuestros cálices y nuestras
vestes manchadas, nada tienen que
temer del polvo, del agua ni del
fuego.

 

 

Omar Khayyam

Rubaiyat. Cuarteta VI.

 

De cuando en cuando los hombres

leen el Corán, el libro por

excelencia.

 

¿Pero quién es el que a diario se

deleita con su lectura?

 

En el borde de todos los cálices

colmados de vino, triunfa, cincelada,

una secreta verdad que debemos

saborear.

 

Omar Khayyam.

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