Archive for the ‘ Viajes/Visitas ’ Category

Otoño en el parque del Buen Retiro

 

 

Un lugar acogedor como es el parque del Buen Retiro viste ahora en el otoño sus mejores galas. Las copas de los árboles adquieren un color amarillento, el pequeño lago artificial reverbera con las luces doradas de la puesta de sol del entretiempo, las hojas revisten con su marrón manto el césped aún verde que el otoño hereda del verano, se diría hasta incluso que el aspecto del parque resulta bucólico, aun a sabiendas de que estamos en el corazón de una gran ciudad como es Madrid…Pero una imagen vale más que mil palabras, y por ello aquí os dejo unas fotografías tomadas hoy que atestigüan lo que digo.

 

 

Visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales: (5).- La exposición dedicada a Graells

 

Dedico este último artículo dentro de la serie que trata sobre el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid a la figura del ilustre médico, científico naturalista, y senador español Mariano de la Paz Graells y de la Aguera, en torno a cuya remembranza gira la exposición dentro del entredicho museo dedicada a su nada desdeñable labor investigadora y de descubrimiento, en el marco de la Península Ibérica.

Para acometer tal tarea trataré primero la biografía de este científico, que destacó por su enorme versatilidad a la hora de adaptarse a terrenos tan dispares como la botánica, la zoología, la medicina e incluso la política activa.

Graells nació en Tricio (La Rioja) en el año 1809, hijo de un médico catalán, se formó en Barcelona, donde cursó estudios de Medicina y Cirugía, Botánica, Agricultura, Física y Química. Su afán de conocimiento estuvo siempre vinculado al interés por las aplicaciones prácticas y el desarrollo de mejoras. Cuando en 1837 se incorporó en Madrid al Museo de Historia Natural, fue nombrado Catedrático de Zoología comparada en el mismo, y posteriormente director, llevando a la práctica un ambicioso proyecto de renovación que tuvo como fruto la mejora de las colecciones que por entonces se atesoraban en dicho Museo. A partir de 1855 trabajó en la aclimatación de diferentes especies en el territorio español y en la creación de piscifactorías, para obtener más alimentos para la población. Se implicó además en otras tareas, como el desarrollo de industrias y actividades pesqueras, y sus intentos de erradicación de la plaga de la filoxera de la vid, trabajos con una clara componente social. No sólo fueron los estudios prácticos los que ocuparon su trabajo, también estuvo interesado en los estudios teóricos, que ya comenzó en su primera etapa vital en Barcelona, con la observación de los insectos y sus indagaciones en relación a la floración de distintas especies vegetales en diversas áreas catalanas, y que continuaría más adelante en Madrid con sus estudios de malacología, paleontología y de los mamíferos. Supo conjugar sus trabajos de campo y de laboratorio con el servicio público, mediante la dedicación que hizo efectiva como miembro de distintas academias, comisiones y consejos ministeriales, y con su participación como senador en diversas legislaturas. La Ciencia le debe el descubrimiento, descripción, y estudio, de distintas especies vegetales endémicas de la Península Ibérica, así como del único lepidóptero del género Actias dentro del territorio español, la llamada Graellsia Isabellae (o Actias Isabellae), especie amenazada, protegida y de interés especial desde el año 2000, cuyo nombre científico está formado con su nombre y con el nombre de la reina Isabel II.

A continuación iré describiendo el contenido de algunas fotografías que tomé en mi visita a la exposición dedicada a Graells.

En la siguiente imagen aparece el herbario de Eduardo Carreño, que fue donado al Gabinete de Ciencias Naturales del Colegio-Seminario que estableció en 1885 el rey Alfonso XII en el Monasterio del Escorial. En este gabinete existe una colección botánica extraordinaria, y se albergan además allí colecciones zoológicas, mineralógicas y materiales de archivo, además de plantas procedentes de las donaciones de Graells, entre las que se encuentra la colección de su pupilo, Carreño.

 

 

En la fotografía que sigue se muestran algunos de los objetos que utilizaba Mariano Graells en sus clases de anatomía comparada.

 

 

Las dos imágenes a continuación en el bloque que sigue representan respectivamente la primera algunos expedientes de intercambio de semillas con centros docentes, mientras que la segunda expone los expedientes de traída de agua del Canal de Isabel II al Jardín Botánico de Madrid.

 

 

La foto siguiente muestra una reproducción del meteorito del tipo condrito L, caído en Molina de Segura (provincia de Murcia) el 24 de diciembre de 1858, y cuyo original pesa 112,5 kg.

 

 

A continuación aparecen dos catálogos en los que trabajó Mariano Graells, uno de ellos dedicado a los mamíferos observados en Madrid, y el segundo de ellos a los moluscos terrestres españoles.

 

 

Esta foto representa distintos ramilletes de la flora española, recogidos por el Doctor Graells en las Memorias de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de 1859.

 

 

El protagonista de la foto que sigue es una especie endémica de parte de la Península Ibérica, el desmán de los Pirineos, un mamífero de veloz metabolismo, que vive en los cursos fluviales de la cordillera pirenáica y otras regiones septentrionales de la península Ibérica, así como también en el Sur de Francia. Se alimenta de larvas de insectos acuáticos como tricópteros y efemerópteros, y este ejemplar pertenece a la colección de aves y mamíferos del Museo de Ciencias Naturales.

  

 

A continuación se muestra una colección de lepidópteros ibéricos, entre los que se pueden observar, entre otros, la Inachis Io, la Papilio Machaon, la Parnassius Apollo, la Aglais Urticae, la Nymphalis Antiopa, la Anthocharis Cardamines, y la Gonepterys Cleopatra. El segundo de los mosaicos de este bloque está formado por diversas especies ibéricas de coleópteros.

 

 

Las dos cajas entomológicas de las dos siguientes fotografías son un estudio del hecho biológico de la divergencia de caracteres, expresión visible de las mutaciones genéticas. En concreto, el lepidóptero sometido a estudio es la especie descubierta por Graells, la Graellsia Isabellae. En la primera fotografía se pueden ver grados variables en ejemplares de esta especie en lo que respecta al tamaño del insecto, la coloración de las venas alares, y la longitud de las colas. En la segunda fotografía se hace idéntico análisis, teniendo en cuenta en este caso las bandas negras de las alas, los ocelos que presentan, y las anomalías.

 

 

En la imagen que sigue se muestran dos obras en las que participó Mariano Graells, la de la izquierda es un trabajo sobre la florescencia de las especies vegetales de la flora catalana. La de la derecha es el libro Indicatio Plantarum Novarum, que recoge las descripciones de especies botánicas descubiertas en España. En la segunda imagen del bloque se representa un ejemplar de herbario de la especie Narcissus Palliludus Graells.

 

 

En el siguiente bloque aparece en primer lugar una lámina acerca de la anatomía de las ballenas varadas en las costas españolas en tiempos del Doctor Graells. En segundo lugar se puede apreciar una colección de coleópteros del mismo.

 

 

La fotografía siguiente representa un estudio llevado a cabo por el naturalista en relación a la Phyllosera Vastatrix, comúnmente conocida como plaga de la filoxera, publicado en el año 1881.

 

 

Para ya finalizar este paseo gráfico por la exposición, se muestra en primer lugar un retrato del personaje aquí tratado, seguido de otro retrato de la reina Isabel II, a la que Graells dedicó el nombre del lepidóptero Graellsia Isabellae, también conocido como Actias Isabellae. Se dice que Don Mariano le regaló un ejemplar de esta mariposa a la reina, y que ésta lo lució en una fiesta de palacio, montado sobre un collar de esmeraldas, causando gran sensación entre los asistentes.

 

 

Si bien en este museo existen otras exposiciones aparte de las descritas en la serie, me he limitado a algunas de las abiertas al público en el momento de mi visita al museo; probablemente ahora, en el momento de la publicación de este último artículo haya otras a disposición de los visitantes, como por ejemplo la que por aquel entonces estaba en obras, dedicada a los fósiles y animales prehistóricos, o la dedicada a los meteoritos que han caído en la Península Ibérica; he intentado ser sintético en la medida de lo posible, pero la única manera de vivir con intensidad una visita al Museo de Ciencias Naturales es acudiendo allí personalmente. Para los amantes y estudiosos de la naturaleza resulta una actividad lúdica e instructiva a la que incluso se puede acudir en familia, pues a los niños y jóvenes se les abren mundos insospechados en la contemplación del Medio Natural y sus inquilinos. Por lo que a mí respecta, puedo afirmar que me lo pasé en grande.

 

Visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales: (4).- La sala Mediterráneo

 

 

En este apartado dedicado a mi visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales, ubicado en Madrid, expondré algunas fotografías que he tomado allí en la sala Mediterráneo, que es el lugar donde se exhiben dioramas con animales disecados o conservados en formol representativos de la fauna ibérica. Así en la primera fotografía aparecen dos águilas imperiales, especie de la familia Accipitridae en grave peligro de extinción, que tienen preferencias por biotopos con arbolado, frente a sus primas las águilas reales, que suelen habitar terrenos montañosos, y que además de eso, por no ser tan eclécticas como aquéllas en la alimentación, pues preferentemente sus hábitos alimenticios se cubren con la caza de conejos -ya muy escasos en libertad en la península- han visto como sus efectivos se han reducido hasta el punto de ser una especie casi al borde de la extinción.

 

 

En la anterior fotografía se pueden apreciar unos representantes de una especie de la familia de los córvidos, más concretamente las carracas, dentro de su familia las de mayor belleza en la librea, y que reciben su nombre como onomatopeya del sonido que producen.

 

 

Esta imagen representa algunos ejemplares de especies de lepidópteros que o bien aparecen aquí en la península ibérica esporádicamente o que bien están perfectamente adaptados y la habitan en toda su etapa vital. En la fila superior las dos de la izquierda son las especies Papilio Machaon e Iphiclides Podalirius, de la familia Papilionidae. A su derecha hay una Artogeia Rapae, de la familia Pieridae, y también de esta misma familia, a su derecha, el macho seguido de la hembra de la mariposa Gonepteryx Cleopatra. En la segunda fila se pueden ver en la posición más a la izquierda a una mariposa monarca (Danais Plexippus), que entra dentro de las que se pueden observar muy raramente aquí, sólo como divagante; en el tercer lugar empezando por la izquierda aparece una Charaxes Jassius, que existe en las islas Baleares y en algunos enclaves peninsulares litorales, que es conocida como mariposa del madroño vulgarmente, y que pertenece a la familia Nymphalidae. Inmediatamente a su derecha se observa una Vanessa Atalanta, también de la familia Nymphalidae. En la fila tercera se exhiben algunos especímenes englobables en la familia de los Satíridos, y finalmente en la última fila se hace otro tanto con la familia Lycaenidae.

 

 

En la anterior fotografía se representa a un ejemplar joven de macho montés, especie de bóvido del género Capra que habita los territorios montañosos de los Pirineos y otras cordilleras ibéricas.

 

 

El lince ibérico (Lynx Pardinus) está en serio peligro de desaparición, es una de las especies más amenazadas dentro de España y Portugal. Las causas de la merma de esta especie han sido fundamentalmente la desaparición de su presa por antonomasia (el conejo) por las plagas de mixomatosis, los atropellos en carreteras, así como la caida en trampas destinadas a otros animales.

 

 

El halcón peregrino (Falco Peregrinus) es un ave de la familia de los Falcónidos, o halcones, que consigue picados de hasta 300 km/hora a la hora de cazar a sus presas. Es el ave que alcanza mayor velocidad en vuelo.

 

 

Las avutardas son unas aves genuinamente esteparias que en la península pueden contemplarse en Castilla-León y otras regiones, que pertenecen a la misma familia de los sisones (familia Otididae), y que hacen sus nidos directamente en el suelo.

 

 

Los rebecos (Rupicabra Rupicabra) son unos mamíferos ungulados que habitan terrenos montañosos y que presentan una clara diferencia con las cabras montesas y otras especies de la misma familia.

 

 

Las grullas (Grus Grus) pertenecen a la familia de los Gruídos, y se alimentan de semillas e insectos. Son aves migratorias que se desplazan grandes distancias para acudir a climas más benignos donde criar. Presentan en la época de cortejo un llamativo ritual con pavoneos y sonidos semejantes a los de trompetas, que se escuchan muy lejos de donde se hallan.

 

 

La anterior fotografía exhibe un diorama de una lobera con ambos consortes y sus lobeznos. El lobo (Canis Lupus) es otra de las especies más amenazadas en la Península, en este caso su costumbre de atacar rebaños de ganado doméstico para alimentarse ha sido el detonante para su persecución indiscriminada, que lo ha situado al borde la extinción.

 

 

El pato cuchara (Anas clypeata), que pertenece a la familia de las Anátidas, es un ave con una clara adaptación evolutiva para su alimentación. Al igual que otros ánades como el ánade real (Anas Plathyrynchos) o la cerceta común (Anas crecca), englobados en la clasificación de patos de superficie, se alimenta sin zambullirse o en último caso basculando su cuerpo pero no sumergiéndose. En su pico existen dos hileras de membranas a modo de tamices que filtran el agua posteriormente a su absorción en superficie con un llamativo movimiento de barrido superficial, quedándose la materia alimenticia dentro de su boca para ser así tragada. Es decir, su pico es una perfecta criba, que deja pasar el agua pero no el pláncton, los insectos y las semillas de los que se nutre. Es un ave migradora. En España es muy habitual en la invernada en lagunas de interior.

 

 

En la anterior fotografía aparece una familia de tejones (Meles Meles), que son unos mustélidos -misma familia de la marta, la garduña y la gineta- que habitan preferentemente en zonas de bosque próximas a praderas y laderas de montañas. Se alimentan de lombrices, frutos e insectos.

 

 

El búho real (Bubo bubo), que también posee como la carraca un nombre onomatopéyico, y cuyo canto es inconfundible en las noches, distinguiéndose claramente del de otras rapaces nocturnas como el cárabo o el autillo simplemente por sus emisiones sonoras, es la mayor de las aves de presa nocturnas en la península ibérica y aunque está muy extendido, prefiere los bosques y los acantilados para anidar.

 

 

En la fotografía precedente se aprecia una pareja de águilas reales, que prefieren las montañas frente a los bosques para su ciclo vital, y que no están tan amenazadas como las águilas imperiales, por ser menos específicas en su alimentación.

 

 

La anterior fotografía exhibe entre otras a tres especies orníticas genuinamente marinas, la de arriba a la derecha es el frailecillo, poseedor de un llamativo pico coloreado, el ave de abajo a la derecha es un cormorán (del género Phalacrocorax), y el ave de abajo a la izquierda, de píleo amarillento, es un alcatraz, que puede recorrer grandes distancias en vuelo sobre el mar.

 

 

Para ya finalizar, en la última de las fotografías de esta entrega, se aprecia un calamar gigante, del género Architeuthis, y de la familia de los cefalópodos, una especie muy raramente vista por el hombre, y en torno a la cual giran muchas leyendas que le llegan a atribuir tamaños descomunales. Habita a grandes profundidades marinas, donde apenas penetra la luz solar, y eso explica el que haya pasado desapercibido como especie para la Ciencia hasta hace relativamente poco tiempo.

Esto es todo de momento. El siguiente y último reportaje de este especial dedicado al Museo de Ciencias Naturales girará en torno a la figura del eminente naturalista y político español Mariano Graells.

 

Visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales: (3).- El Real Gabinete

 

Continúo la serie de artículos dedicados al Museo Nacional de Ciencias Naturales exponiendo unas cuantas fotos que he tomado en el Real Gabinete, comenzando con una fotografía de varios ánades rabudos, que son aves pertenecientes a la familia de las anátidas.

 

 

 

El críalo es una ave que habita en la parte meridional de España, y que al igual que el cuco, tiene hábitos nidoparásitos, esto es, el huevo es puesto en el nido de otra ave, y es criado por los verdaderos inquilinos del nido. De ahí le viene el nombre.

 

 

 

Los abejarucos, a los que ya dediqué un apartado en esta web, tienen costumbres gregarias y habitan en colonias ubicadas en taludes arenosos, a la orilla de carreteras o en los ríos. Son unas aves de especial vistosidad y colorido.

 

 

 

Los mórfidos es una familia de lepidópteros que habitan zonas selváticas y que se distinguen con mucha facilidad por ser de distintas tonalidades de azul, que además tienen más o menos brillo dependiendo del ángulo con que los observemos.

 

 

A continuación, dos tomas de las vitrinas del Real Gabinete desde dos puntos diferentes.

 

 

 

También los coleópteros tienen un hueco en esta parte del museo, y la siguiente imagen lo atestigüa.

 

 

Y paso de nuevo a las aves: lo que sigue es un diorama que refleja un nido de gallineta común, con ambos consortes próximos a los huevos.

 

 

 

El torcecuello es un pájaro bien curioso. Tiene costumbres que lo podrían emparentar con los pájaros carpinteros, por el hecho de que suele anidar en cavidades, las cuales ya estaban construidas de antes. Tiene una lengua larga al igual que el pito real, y de la que se aprovecha como aquél para conseguir las hormigas de los hormigueros que sondea. El nombre de torcecuello viene dado por la costumbre que tiene de girar el cuello en un ángulo prácticamente imposible para cualquier otra especie ornítica, acompañando estos movimientos del cuello en forma de espasmos con un erizado del plumaje del píleo. Se ha demostrado que detrás de este hábito existe una adaptación biológica que le da la capacidad de espantar a sus depredadores naturales, de hecho la combinación del cuello torcido mediante movimientos bruscos, de embestidas con el pico, del píleo erizado y del colorido de su plumaje lo hacen parecerse a una culebra en acción de ataque.

 

 

Las dos fotos siguientes representan a una pareja de escribanos soteños (la primera) y un diorama con el nido de dos mirlos (la segunda). Obsérvese que la hembra, la que empolla los huevos, es de una tonalidad que tira más a marrón oscuro, mientras que el macho tiene librea negra.

 

 

 

 

Las tres fotos siguientes son cajas entomológicas con distintas especies de mariposas tropicales, a excepción de la tercera, que representa al lepidóptero Graellsia Isabellae, descubierto aquí en España por el científico Graells.

 

 

 

Para ya finalizar, la última fotografía se corresponde con un lobo marsupial, una especie que ya está extinguida en el mundo.

 

 

De viaje por O Incio (Lugo)

 

 

 

Hace un par de semanas visité la comarca de O Incio, ubicada en la provincia de Lugo, muy cerca de Samos, conocido por su famoso monasterio. He tomado unas fotografías y aquí las coloco para que podáis observar lo bonito que es el interior de esta provincia, un poco olvidada de la mano de los “dioses” terrenos, pero en la que sin embargo la Naturaleza irradia hermosura por doquier. Esta zona de montaña posee una gran cantidad de castaños centenarios, que han sido testigos con su silencio y nobleza del paso de distintas generaciones humanas por la vida. Los pastores de ganado se sentaron a su lado, los niños jugaron en sus ramas; son árboles de gran diámetro cuya apreciada madera es capaz de durar sin deterioros más de la vida de un hombre. Castaños que perviven al paso del tiempo, como todo lo bueno que dictamina la Madre Naturaleza.

 

Visita al Museo Nacional de Ciencias Naturales: (2).- Los sótanos del Real Gabinete

 

Continúo en esta entrada con el reportaje que he decidido confeccionar acerca del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. El segundo capítulo está dedicado a las verdaderas maravillas que pude contemplar en los sótanos del museo. Este apartado fue abierto al público no hace demasiado tiempo, y para acceder a él es preciso pasar previamente por la galería que llega al Real Gabinete y seguir una vez en éste por unas escaleras descendentes, a cuyo término se encuentra el sótano. Este lugar tiene un encanto especial, ya que nunca jamás en ningún otro sitio pude ver tantas especies zoológicas en una sala tan reducida. Más concretamente las especies disecadas albergadas aquí se cuentan por millares, y las disecciones son de primera categoría. Se pueden observar con todo lujo de detalles, a escasa distancia de los especímenes, animales de los cinco continentes de una enorme variedad de órdenes y familias zoológicas.

Comenzaré con las aves, por mi predilección por la fauna ornítica. En las dos siguientes fotografías se observan una gran cantidad de especímenes de la familia de las anátidas. Se cree que todos los pájaros de hoy en día, conocidos como Neornitinos, proceden de la evolución de un antiquísimo ancestro que la ciencia denomina Archaeopteryx, un descendiente de los Terápodos, antiguos pequeños dinosaurios recubiertos de plumas y de alimentación carnívora. El Archaeopteryx tenía características de los actuales patos, aunque poseía dientes afilados, los dedos no estaban unidos –como ocurre con los actuales pájaros- sino que se abrían en el ala en forma de garra, poseía cola ósea, y en general tenía caracteres propios de los dinosaurios y caracteres propios de las aves. Se creyó en un principio que los Neornitinos o “aves modernas” habían surgido después de la gran extinción que tuvo lugar al final del Cretácico, a causa de un asteroide, pero la ciencia actual dice que en realidad las aves modernas aparecieron antes de la gran extinción y que fue precisamente su carácter ecléctico en la forma de alimentarse lo que sirvió para que sobrevivieran a la debacle. En este caso era más ventajoso estar poco especializado que estarlo mucho. Así, los más antiguos dinosaurios-aves previos a la gran extinción, dada su alta especialización alimentaria, vieron como los nichos biológicos que les eran favorables desaparecían, mientras que los Neornitinos previos a la caída del asteroide por ser aves aún poco evolucionadas y por lo tanto poco especializadas –que comían en general de todo, característica común con las principales ramas orníticas actuales- podían en principio adaptarse a distintos nichos, por lo que sobrevivieron. Es curioso que por una vez, cuando hablamos de extinciones, resulta ventajoso estar poco especializado y poder vivir en el mayor número de condiciones posibles.

 

 

En la primera fotografía se observan distintos tipos de anátidas, entre ellas el azulón o ánade real, el más común de los patos a escala mundial. En la segunda del bloque se pueden ver algunos tipos de porrones, de serretas y la pequeña y bonita cerceta común (Anas crecca).

A continuación se muestra una fotografía que representa diferentes especímenes catalogados comúnmente como “aves zancudas”, y que en Europa engloban la mayor parte de sus efectivos en las familias Charadriidae y Scolopacidae. Se observan distintos ejemplares de zarapitos, avefrías, avocetas y chorlitos.

 

 

 

Las tres imágenes que siguen representan una gran variedad de aves del orden de los paseriformes, pájaros de pequeño y mediano tamaño que presentan una enorme diversificación. La primera de las fotos incluye muchos ejemplares de colúmbidos –familia que reúne las palomas-. La segunda de ellas exhíbe, entre otros, distintos ejemplares de trepadores, carboneros y oropéndolas. En la tercera se pueden ver algunos alcaudones, lavanderas y alondras.

 

  

En la fotografía que sigue se representan diferentes especies de cálaos, una ave tropical dotada de un pico muy robusto, grande y peculiar. Los cálaos pertenecen a la familia Bucerotidae, orden de los coraciiformes, y por tanto parientes lejanos de los martines pescadores. Habitan en África y Asia hasta Malasia. Algunas especies de cálaos tienen un curioso comportamiento en la época de cría. La hembra se introduce en una hoquedad de un árbol, pone los huevos y los empolla. Mientras tanto, el macho clausura el hueco mediante el aporte de materiales, dejando un pequeño agujero por donde periódicamente la alimenta a ella y a la progenie. La naturaleza nunca dejará de sorprendernos.

 

 

Se puede advertir en la siguiente imagen la majestuosidad de la gran ave carroñera sudamericana por antonomasia, el gran cóndor de los Andes. Véanse sino las grandes dimensiones que ostenta, y nótese además la gran envergadura alar. Se pueden observar además al lado de esta magnífica ave algunos otros ejemplares de aves de presa.

 

 

Siguiendo con las aves de presa y con los necrófagos alados, en esta fotografía a continuación se ven tres especies genuinamente ibéricas, como son el buitre leonado, el buitre negro y el quebrantahuesos. Se puede reseñar la gran adaptación biológica del último, el cual consigue los huesos de diferentes especies de ungulados en los esqueletos que han quedado como resultado de la depredación de otras aves o animales, y que los transporta hasta los “partideros”, donde los suelta desde una gran altura para que se rompan sobre las piedras. Los trozos más pequeños resultantes de esta acción son tragados por el quebrantahuesos, cuyos potentes jugos gástricos disuelven la materia ósea digiriéndola de este modo. Por otra parte los buitres, tanto el leonado como el negro, se sirven de algunos córvidos como la picaza o el cuervo para advertir dónde se halla la carne putrefacta anterior. Es decir, existe un orden en la llegada de las aves a los animales muertos, primero llegan los córvidos, después de esto los alimoches y los buitres, y finalmente los quebrantahuesos.

 

 

Para ya finalizar con los representantes de la avifauna, inserto a continuación dos fotografías de dos de los animales más extraños que existen en la actualidad y que constituyen verdaderos caprichos de la evolución biológica sobre la faz de la Tierra. Se trata, por este orden, del kiwi y del ornitorrinco. El kiwi vive en Nueva Zelanda, y se caracteriza por estar cubierto de pelo, no poseer cola, y tener pico curvado. El ornitorrinco por su parte es todavía más extraño, posee pico de pato, cuerpo y patas de nutria, cola de castor, y pone huevos, aunque al igual que los equidnas se cataloga como un monotrema, y por tanto un mamífero, más concretamente el único mamífero venenoso que existe. Habita en la costa Este de Australia.

 

 

En la imagen que sigue se pueden apreciar algunos armadillos, un oso hormiguero, un perezoso y algunos ejemplares de marsupiales, como por ejemplo el koala.

 

 

Las dos siguientes fotografías representan distintas especies de mustélidos -familia a la que pertenecen la marta, la garduña, la gineta, o la comadreja-, así como otros mamíferos de tamaño medio.

 

 

 

Para ya finalizar, las dos últimas fotografías contienen una gran variedad de simios y de mamíferos como los murciélagos y los vampiros.

 

 

Por el momento, esto es todo acerca del sótano del Museo. El siguiente capítulo de este especial sobre el Museo Nacional de Ciencias Naturales tratará sobre los curiosos especímenes que se hallan en el Real Gabinete.

 

De viaje por Doncos (As Nogais)

 

 

He vuelto a estar en la zona de As Nogais y he tomado estas preciosas fotografías de un valle de esta localidad. La población que aparece al fondo se llama Doncos, y pertenece al ayuntamiento de As Nogais, en la provincia de Lugo. Como el día era muy bueno para la fotografía, dado que había mucha luz, el resultado me parece digno de ser publicado, y por eso aquí os dejo estas bonitas fotos. Es mi personal forma de reivindicar que para observar parajes bellos no hace falta viajar muy lejos, ni siquiera a lugares exóticos. Tenemos ante nuestras propias narices, en nuestros pueblos, aldeas y costas españolas, sitios con gran encanto que están esperando a que los descubramos. Esta forma de pensar nada tiene que ver con el chovinismo o el egocentrismo, simplemente se trata de un intento de ensalzar nuestra geografía, que en principio no tiene por qué no estar en pie de igualdad con otras geografías de otros países o continentes.