Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (5) Fotos posteriores a la caída de las torres

 

 

 

Inserto en esta entrada las fotografías que fueron tomadas por mi amigo Víctor uno de los días inmediatamente posteriores a la caída de las torres centro y sur de la estación Consol de Arneiro (Lugo).

 

 

Soneto – ( Miguel Hernández )

 

Me tiraste un limón, y tan amargo,
con una mano cálida, y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura sin embargo.

 

Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.

 

Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,

 

se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.

 

Miguel Hernández

 

(10) – Mis rosas

 

Que las rosas por mí te visiten

y que en ellas encuentres

la belleza que en mí

no hallas en este momento.

En ellas guardo mi ser

e impregno mis dones,

ahora a tus ojos inciertos,

hállate por mí acompañada

con su presencia en tus temores

y algún día terminará este invierno.

¿Durarán acaso lo que

mi amor dure?.

Antes ellas tendrán su fin.

Seguirán en su lecho de papel

inertes como un muerto,

guardarán la marca de

mi pasión de pájaro, pero algún día

por otras flores serán cambiadas

quizás por otro regaladas,

así terminará mi aliento,

y del libro serán extraidas

y aunque ese día mis rosas

tristes se mueran

por pasar a ser olvidadas

mi amor se mantendrá cierto,

y perenne, créete por mi querida.

Por testigo pongo al buen Dios

que mi cariño reside

en todas mis poesías,

y son éstas mis rosas,

que te regalo con mi talento

y para que vivas con alegría

a tu belleza y bondad las ofrezco.

Si algún día azaroso

te pinchas con alguna espina

no será el dolor de un tormento,

será que mis rosas queridas

por mí tu amor han descubierto,

y cuando llegue ese día

hallarás en mi la belleza

que en ellas ves en este momento.

 

© El rostro sagrado, SergeantAlaric, 2012.

 

El magneto de los motores clásicos

 

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El magneto es un dispositivo que se podía ver en los antiguos motores de carburación, y por antiguos me refiero a muy antiguos, y que tenía la función de producir las chispas que se aplicaban a la mezcla de aire y gasolina ya comprimida, para producir el estallido en la fase de explosión. Esta tarea pasó después a ser desempeñada por el conjunto de la batería, los ruptores, la bobina y el delco, en motores ya no tan viejos.

En esta primera foto se puede observar el detalle de un magneto, instalado en un motor francés Dion Button estacionario de gasolina de más de 50 años de antigüedad. Este motor, como otros que expondré en mis entradas de mecánica, se utilizaba para fines agrícolas, fundamentalmente para mover una desgranadora, la cual era una máquina destinada a separar el grano de la paja.

Antes de entrar en el detalle del funcionamiento, debo aclarar que han existido diferentes tipos de magnetos, de los que hablaré de los dos más conocidos. El primero de ellos, -el más antiguo- era el magneto con una sola bobina que producía la chispa con ayuda de un chispero. El segundo de ellos -ya más moderno- era el magneto de dos bobinas.

El magneto de una sola bobina consistía en un imán permanente en forma de herradura, en el seno de cuyo campo magnético constante se movía un rotor de material ferromagnético, esto es, diáfano al flujo magnético, en el cual estaba arrollada un bobina con un número elevado de vueltas. Esta bobina estaba conectada en uno de sus terminales a la masa del motor y en el otro a un cable que iba directo al cilindro. Por otra parte, partiendo de una de las levas del árbol de levas, subía una varilla que activaba el chispero, el cual no era otra cosa que un interruptor por el que pasaba la corriente del magneto. Al girar el magneto de una bobina, por la ley de inducción de Faraday y Lenz se producía una fuerza electromotriz inducida en su bobina, y por tanto una corriente, que fluía entre el vivo y la masa, y que daba lugar a un campo magnético inducido en la bobina. La leva del chispero debía estar sincronizada de tal modo que al final de la fase de compresión, antes de que el pistón terminara su recorrido ascendente, debía abrir el interruptor. Al abrirse el interruptor bruscamente había una variación brusca de la mencionada corriente, la cual por provocar una variación brusca (impulsional) del campo magnético en la bobina, por la misma ley de Faraday y Lenz, daba lugar a una tensión muy elevada e instantánea entre el vivo y la masa, que saltaba en el chispero en forma de chispa de alta tensión, con lo cual se iniciaba la fase de explosión del motor.

Por otra parte, el funcionamiento del magneto de dos bobinas es algo más sutil. El magneto de dos bobinas, en vez de tener una única bobina arrollada en torno al rotor ferromagnético, tenía dos, una con un número reducido de vueltas de gran grosor y otra con un elevadísimo número de ellas de mucho menor grosor, ambas dos arrolladas alrededor del rotor. De este modo las dos bobinas concéntricas funcionaba como transformador elevador. Pero tenía una complicación adicional, a saber, la corriente pasaba por un ruptor en el propio magneto, el cual separaba (abría) sus terminales una vez en cada vuelta del magneto, al girar el eje del rotor. De este modo se evitava el uso del chispero y de la varilla y la leva asociadas al mismo.

El funcionamiento del magneto de dos bobinas era el que sigue: al moverse el rotor con las dos bobinas en el seno del campo magnético constante del imán de herradura, por la ley de inducción la variación de flujo magnético producía una corriente y una tensión en la bobina de baja tensión -y un campo magnético entre las dos bobinas-, y esa tensión era amplificada con la disminución proporcional de corriente por mediación del transformador elevador. Ahora bien, el paso de las dos bobinas por el máximo de inducción del campo magnético constante del imán debía estar sincronizada con la apertura del ruptor del magneto y con un punto de avance del pistón ligeramente anterior al punto muerto superior, lo cual implicaba por tanto que el árbol de levas y la posición del cigüeñal debían estar sincronizados con el ruptor del magneto. De este modo, en el momento de máxima variación del campo magnético permanente y de máxima tensión inducida en ambas espiras del transformador -máxima corriente en ambas-, al cortarse la corriente que fluía entre su vivo y masa, se producía una variación muy brusca de la misma y por tanto del campo magnético que generaba en las bobinas, con lo cual aparecía una variación impulsional de tensión en el primario, amplificada muchísimo en el secundario según la relación de espiras de ambos, la cual era muy grande, saltando una chispa de altísima tensión en la bujía, hacia la cual era dirigido el mencionado alto potencial respecto a  masa  mediante un cable, para iniciarse así la fase de explosión.

El rotor del magneto debía girar, como se puede fácilmente deducir, a las mismas vueltas que el árbol de levas del motor de carburación, puesto que en cada ciclo del motor de un cilindro -cual es el caso- se necesita una única chispa.

 

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En la anterior fotografía se puede observar globalmente el motor Dion Button del que se ha tomado la anterior foto de detalle del magneto. En esta foto se puede ver el magneto ublicado en su lugar correspondiente, con el mismo eje que el árbol de levas, se ve además una palanca que sale del regulador centrífugo y que se dirige a la mariposa de gases del carburador para abrir o cerrar el paso de carburante al cilindro y regular así la velocidad manteniéndola constante para un pisado constante del acelerador, se pueden observar además las dos varillas empujadoras de las dos válvulas (la de admisión y la de escape) con sus correspondientes muelles de recuperación, así como el carburador, arriba a la derecha. También se ve además el cable del vivo que sale del magneto dirigido a la bujía ubicada en el cilindro. El magneto de este motor es el de dos bobinas, y en la parte delantera se puede ver la caja que contiene el ruptor, cuya apertura debía estar sincronizada con el paso del rotor bobinado por el máximo de inducción magnética del imán permanente y con una posición del pistón próxima y anterior al punto muerto superior, tal y como dije en los párrafos previos a esta última foto.

Algún día hablaré del mecanismo utilizado en motores más modernos de carburación, basado también en un transformador elevador (la llamada bobina) y en un ruptor.

  

La teoría de la complejidad – (1)

 

 

 

La teoría de la complejidad está relacionada con la filosofía hermética. El hermetismo se basa fundamentalmente en dos conceptos. A saber: por una parte se establece que todo está relacionado con todo, o que todo está en todas partes, y que además  los  cambios en una parte del universo generan cambios en otra parte, y estos cambios generarán cambios en otras, e incluso con realimentación aparecerán nuevos cambios en las partes que primero cambiaron, y así sucesivamente…En otras palabras, el universo o la naturaleza son tejidos cuyos cambios en la posición y en el entrelazado de alguna hebra afectan al propio tejido, y las variaciones en el tejido afectan igualmente a las condiciones de las hebras. Según esto está claro el paralelismo entre el hermetismo y complejidad.

Por otra parte, -y de ahí viene la palabra hermetismo, de la misma familia que «hermético»-, este movimiento también establece que las razones del comportamiento mencionado del universo están ocultas -son místicas o esotéricas-. Es decir, hay unas razones ocultas, que podríamos identificar con Dios o con espíritus -o con lo que cada uno guste-.

La teoría de la complejidad es más que una teoría de una sola persona el compendio de trabajos de un gran grupo de investigadores -en su mayoría tal vez americanos-, de entre los cuales quizás se podría citar como importante a Stuart Kauffman -autor de «investigaciones», publicado en Metatemas, de Tusquets Editores-, aunque me consta que también en España hay grupos de investigación en el campo de la complejidad.

Conviene tener claro que esta teoría, al igual que sucede con muchas teorías físicas, abstrae de cada problema concreto a tratar una gran cantidad de cosas, hace conjeturas a veces sobre las relaciones entre los elementos de un sistema complejo, otras veces basa dichas relaciones en cálculos matemáticos lo más simplificados posibles para que los siguientes no se compliquen; y además toma como instrumento indispensable las simulaciones por ordenador basadas como en relaciones matemáticas simplificadas pero no absolutamente verdaderas. Lo cierto es que tras muchas iteraciones en la computadora, los sistemas analizados muestran propiedades emergentes similares a las observadas en la realidad, lo cual ya es en sí un gran logro.

Pondré un ejemplo simple: las redes booleanas. Una red booleana es un conjunto de elementos unidos entre sí, que se podrían interpretar como bits, que pueden tomar el valor «1» o «0», y cuyo valor individual viene dado por una regla matemática sencilla dependiente de los valores de otros bits próximos. Es clara la analogía con los genes: cada uno puede estar activo o inactivo, y además se relaciona con los demás según ciertas leyes que no recuerdo a quiénes les supuso el Nóbel en medicina. Pues bien, supongamos que ponemos unos valores aleatorios iniciales a los genes y dejemos que el sistema evolucione en un programa de ordenador. Lo que se constata, pasado un tiempo, es que el sistema converge a una repetición cíclica de estados de la red booleana. Si se prueba con diferentes combinaciones iniciales se observa siempre esta propiedad: siempre se converge a un conjunto finito de ciclos. Además se comprueba que si el número de bits es N, el número de ciclos límite, atractores, o como les queramos llamar, es del orden de raíz de N. Por otra parte, está comprobado que si se parte de un número N de genes combinados entre sí, estos dan lugar a un número del orden de raíz de N de proteínas diferentes, es decir, de tejidos diferentes. Es clara la analogía, aunque todo se haya simplificado al máximo, ¿o no?. Las proteínas pueden interpretarse según esto, no de una manera muy formal es cierto, como atractores de sistemas complejos formados por genes.

Otro ejemplo: el desarrollo o metamorfosis de una especie de medusa llamada acetabularia. Si se suponen ciertas relaciones matemáticas entre las células próximas, al final en el ordenador se obtiene la misma evolución de este ser: se estira, abre un paraguas, etc…

Ya sé que todo esto que he mencionado no parece muy formal, no lo es tanto como por ejemplo la teoría de la relatividad, sin embargo hasta donde se ha investigado, las conclusiones concuerdan con la realidad. Curioso, ¿verdad?.

 

Receta : peras al vino

 

 

Las peras están de temporada, y es un buen momento para aquéllos que dispongan de perales en su huerto o en su jardín de conseguir recetas para prepararlas, evitando así el que se estropeen o se pudran. Sería una buena idea el hacer mermelada, pero aquí reproduciré la receta de las peras al vino, que me consta están muy ricas.

Ingredientes:

1 Pera por persona (conferencia o roma las mejores)
1 Litro y medio de vino tinto
1 copa de moscatel
1 Cucharada de azucar por pera
Cascara de Naranja
Cascara de limon
Rama de canela
Un poco de jengibre(opcional) 

Receta:

Ponemos el vino con el moscatel y todos los demas ingredientes a cocer, mientras pelamos las peras, las partimos a la mital y quitamos el corazón, las echamos al recipiente del vino ya cociendo y bajamos el fuego al mínimo.

Dependiendo de como de maduras estuviesen las peras estaran entre 12 y 18 minutos, las pinchamos a los 12-13 minutos y si estan las sacamos a un plato lo mas escuridas posibles.

Subimos el fuego un poco para dejar reducir el vino y que se haga como un jarabe algo espeso, lo colamos y echamos por encima de las peras. Ponemos unas hojas de menta como adorno, en el centro del plato, fuente o donde hayamos puesto las peras.

 

Los radiofaros Consol – (4) Fotos del estado actual

 

 

He visitado los restos de la antigua estación radioeléctrica Consol de Arneiro (Lugo).

En este apartado me limitaré a insertar las fotografías que he tomado. Se puede apreciar que la antena que ocupaba la posición central de las tres, la que sale en las fotos, yace sobre el terreno, y ya en parte desguazada. Esta antena y la antena Sur cayeron al suelo durante el pasado temporal Klaus. La antena Norte había caido ya hace un par de años con motivo también de fuertes vientos racheados.

La foto de arriba representa la base sobre la que estaba apoyado el pie de esteatita de la torre central. Si ese punto de apoyo no aislara la antena de la tierra, ésta no desempeñaría su función, sino más bien la de pararrayos.

La siguiente foto representa una vista de la antena en su posición yacente sobre el suelo. Al fondo se puede apreciar el capuchón capacitivo que permitía a la antena una longitud eléctrica «aparente» más aproximada a la cuarta parte de la longitud de onda de transmisión que la de la propia antena en sí, como se desprende gráficamente de la carga en un extremo de una línea de transmisión con un condensador, observada en una carta de Smith, y como se puede razonar por el hecho del desfasaje que introduce el condensador a un fasor de corriente nulo en el extremo de la línea de transmisión -en el aire no fluye corriente-, que consigue un fasor de corriente impresa más homogéneo a lo largo de ésta en el tramo que «de ella» abrimos como antena, lo que garantiza un mayor nivel del campo radiado, con ahorro de altura y material.

 

 

La siguiente foto representa el mencionado capuchón equivalente electromagnéticamente a la placa de un condensador.

 

 

En la foto que sigue se puede ver el pozo que había en el complejo, dedicado a suministro del mismo.

 

 

En la siguiente fotografía se representa el garage donde se hallaban los generadores de corriente, que es adyacente a las habitaciones y cocina de los operarios (en el mismo edificio).

 

 

Finalmente, en esta última foto se puede observar el edificio donde se hallaba el transmisor y la circuitería de control.

 

 

El árbol de levas de un motor

 

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El árbol de levas es un árbol o eje de los motores que, como indica la palabra, tiene unas levas o incluso además una excéntrica. Véase en la anterior imagen la mencionada pieza.

El objeto del árbol de levas es empujar, mediante los taqués y las varillas empujadoras, los balancines que empujan a su vez a las válvulas (en los motores antiguos una de admisión y una de escape por cada cilindro), las cuales tienen la misión de abrir el cilindro para inyectar en él el aire, o para el escape de los gases resultantes de la oxidación del carburante (válvula de escape), y de tener el cilindro cerrado en las fases de compresión y explosión. Además, los árboles de levas (uno por motor) suelen llevar una excéntrica que mueve la bomba de combustible, la cual se encarga de succionar del depósito el carburante y pasarlo bien al carburador (en motores de carburación de gasolina) o bien a la bomba inyectora (en motores diesel) a través de un filtro.

Para realizar su trabajo, las levas deben estar giradas entre sí un ángulo. En motores monocilíndricos, por cada vuelta del árbol de levas se realiza una inyección y un escape, es decir, en otras palabras, mientras el cigüeñal da dos vueltas (dos emboladas = 1 ciclo entero del motor : admisión – compresión – explosión – escape) el árbol de levas debe dar sólo una, para dar así lugar a que las levas de las válvulas de admisión y de escape empujen las válvulas respectivas una única vez en el ciclo. En motores de más cilindros, por cada vuelta del árbol de levas se deben realizar las admisiones y explosiones de todos los cilindros, por lo que las levas de admisión y escape de todos los cilindros están equirepartidas angularmente en el eje del árbol de levas.

Pero en los motores diesel antiguos con bomba inyectora lineal existe además otro árbol de levas, que también debe dar una única vuelta en cada ciclo del motor : el árbol de levas de la bomba inyectora lineal. Este árbol va provisto en uno de sus extremos de un regulador centrífugo, que se encarga de cortar el suministro de gasoil cuando el motor está acelerando y de abrirlo cuando está decelerando, para  mantener la velocidad angular del motor constante en ausencia de incremento o decremento de la pisada en el acelerador. El regulador centrífugo lleva unas masas que cuando el motor incrementa su velocidad angular se desplazan a una posición de mayor radio, provocando un movimiento de la cremallera que gira los émbolos de la bomba inyectora, pasando a disminuir el tiempo de inyección de combustible, para contrarrestar así la aceleración en progreso. Análogamente, en caso de decrementarse la velocidad angular del motor, los émbolos son girados por mediación de la cremallera en el otro sentido, alargando el tiempo de inyección, para contrarrestar la deceleración. Así se mantiene estable la velocidad y el par del motor para una pisada constante del acelerador a cierta profundidad. En el otro extremo del árbol de levas de la bomba inyectora lineal algunos motores tienen además un regulador del grado de avance, que es necesario para girar un cierto ángulo dicho árbol de levas de forma creciente con la velocidad de giro, para garantizar una inyección cada vez más temprana temporalmente en cada ciclo al aumentar las revoluciones. Esto es deseable pues al aumentar las revoluciones el tiempo donde se produce la reacción de oxidación del carburante es menor y ha de aumentarse mediante el avance de la inyección (producir la inyección algo antes de lo normal para dar tiempo suficiente para que se queme la mayor fracción de combustible posible del que se inyecta y así no se pierda ni combustible ni rendimiento ni potencia).

 

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Según todo esto, en principio sería posible que los dos árboles de levas fueran uno solo, puesto que han de girar al mismo número de revoluciones por minuto. Y efectivamente, existen motores en los que son un único árbol. Como ejemplo, presento la anterior fotografía de un motor Solé estacionario.

En la foto de este motor de dos cilindros se pueden observar dos tubos por cilindro en los cuales están alojadas las varillas empujadoras que empujan por mediación de los balancines las válvulas (éstas dos partes no se ven en la foto, sólo se ven los cuatro tubos que alojan las varillas). Se observan además las dos partes de la bomba inyectora, cuyas salidas envian a través de los inyectores el gasoil pulverizado al interior de los cilindros al final de la fase de compresión. Se puede ver que están al mismo nivel que el extremo inferior de las varillas, puesto que en este motor Diesel de dos cilindros hay un único árbol de levas: en el mismo eje están las levas de las cuatro varillas y las levas de los dos émbolos de la bomba inyectora.

  

Visita a la laguna de Cospeito

 

 

Este sábado pasado, día 12 de septiembre, he visitado la laguna de Cospeito. No había demasiada variedad de aves cuando estuve observando, pero pude tomar algunas fotografías bastante bonitas, de las cuales muestro aquí una selección. Aprovecho la ocasión para saludar desde aquí a mi amigo Gustavo, que conoce mejor que nadie las fluctuaciones de las especies y los lugares donde se pueden observar en este bello medio natural de la localidad de Cospeito.

 

 

El martín pescador (Alcedo atthis)

  

 

 

En esta entrada hablaré de un ave de gran belleza y atractivo. Se trata del martín pescador (nombre científico Alcedo Atthis), de la familia Alcedinidae. Destaca del martín pescador su bello y colorido plumaje, que combina el azul con el naranja y el blanco. Este pájaro tiene un vuelo rapidísimo, yo mismo lo he observando practicándolo, en concreto en la ría de Rianxo (Pontevedra) y en diferentes ríos gallegos de mi propia localidad natal.

 

El calificativo de «pescador» lo recibe por alimentarse de pequeños peces que caza sumergiéndose debajo del agua con gran celeridad, partiendo en su vuelo desde una atalaya desde la que vigila. En la cría, tanto el macho como la hembra colaboran para hacer una galería en el talud del río, donde pondrán los huevos y cuidarán la progenie. Antes del apareamiento, el martín pescador macho suele hacer regalos «nupciales» a la hembra, más concretamente pececillos.

Se distribuye geográficamente por Europa, y parte de Asia y África.