Send me an angel. (Scorpions).

 

The wise man said just walk this way
To the dawn of the light
The wind will blow into your face
As the years pass you by
Hear this voice from deep inside
It’s the call of your heart
Close your eyes and your will find
The passage out of the dark
Here I am
Will you send me an angel
Here I am
In the land of the morning star
The wise man said just find your place
In the eye of the storm
Seek the roses along the way
Just beware of the thorns
Here I am
Will you send me an angel
Here I am
In the land of the morning star
The wise man said just raise your hand
And reach out for the spell
Find the door to the promised land
Just believe in yourself
Hear this voice from deep inside
It’s the call of your heart
Close your eyes and your will find
The way out of the dark
Here I am
Will you send me an angel
Here I am
In the land of the morning star
Here I am
Will you send me an angel
Here I am
In the land of the morning star

 

When Sussanah cries. (Espen Lind).

 
When Susannah cries

She cries a rainstorm

She cries a river

She cries a hole in the ground

She cries for love

She cries a sad song

She cries a shiver

Sometimes she cries for me too

And I say I’ll never hurt her

But she knows it isn’t true

‘Cause although I never told her

I think she knows bout me and you

Now she cries with silent tension

This can’t be right

And the downtown special cries along

‘Cause I’m leaving tonight

When Susannah cries

She cries a rainstorm

She cries a river

She cries a hole in the ground

Now I slip the night around her

And I hope she’ll be okay

I just pray someone will find her

And guide her along her way

‘Cause I’m leaving on the 1 am

By soon I’m out of sight

But she’ll always be my baby

Though I’m leaving tonight

Every night I hear her

Talking in her sleep

She says “You know I’ll always be”

And I feel like such a creep

Please take back the love she gave to me

And in time her grief will pass

Just tell her that I loved her

Now it’s all she has

When susannah cries

 
 

Ser o no ser

 

¡Ser, o no ser, he ahí el dilema!
¿Qué es mejor para el alma noble,
sufrir insultos de la fortuna impía,
golpes, dardos, o levantarse en armas
contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen?

Morir, morir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, y decir:
ven consumación, yo te deseo.¡Quién no ansiara
concluir así! Morir…quedar dormidos…

Dormir…¡tal vez soñar!…¡Ay! Allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
He ahí la razón por la que tan longeva
llega a ser la desgracia.

¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas del mundo,
la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio,
la angustia del amor despreciado, la espera del juicio,
la arrogancia del poderoso, y la humillación
que la virtud recibe de quien es indigno,
cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso
en el filo desnudo del puñal?¿Quién puede soportar
tanto?¿Gemir tanto?¿Llevar de la vida una carga
tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la muerte
-ese país por descubrir, de cuyos confines
ningún viajero retorna- que confunde la voluntad
haciéndonos pacientes ante el infortunio
antes que volar hacia un mal desconocido.

La muerte, aquel país que todavía
está por descubrirse,
país de cuya lóbrega frontera
ningún viajero regresó, perturba
la voluntad, y a todos nos decide
a soportar los males que sabemos
más bien que ir a buscar lo que ignoramos.

Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos
haces unos cobardes, y la ardiente
resolución original decae
al pálido mirar del pensamiento.
Así también enérgicas empresas,
de trascendencia inmensa, a esa mirada
torcieron rumbos, y sin acción murieron.

 

 

William Shakespeare, Hammlet.

No niño novo do vento (Pomba dourada)

 

No niño novo do vento
hai unha pomba dourada.
Meu amigo!
Quen poidera namorála!

Canta ao luar e ao mencer
en frauta de verde olivo,
quen poidera namorála!
Meu amigo!

Tén áers de frol recente,
cousas de recén casada,
quen poidera namorála!
Meu amigo!

Tamén tén sombra de sombra,
e andar primeiro de río.
Quen poidera namorála!
Meu amigo!

 

Álvaro Cunqueiro, Cantiga nova que se chama Ribeira.

Lela

 
Están as nubes chorando
por un amor que morreu.
Están as rúas molladas
de tanto como choveu.
 
Lela, Lela,
Leliña por quen eu morro,
quero mirarme
nas meniñas dos teus ollos.
 
Non me deixes
e ten compasión de min.
Sen ti non podo,
sen ti non podo vivir.
 
Dáme alento das túas palabras,
dáme celme do teu corazón,
dáme lume das túas miradas,
dáme vida co teu dulce amor.
 
Lela, Lela,
Leliña por quen eu morro,
quero mirarme
nas meniñas dos teus ollos.
 
Non me deixes
e ten compasión de min.
Sen ti non podo,
sen ti non podo vivir.
 
 
A. Daniel Rodríguez Castelao, Os vellos non deben namorarse.
 

Integración indirecta mediante el método de vasos comunicantes.-

 

Hace ya bastante tiempo, tuve una idea que me pareció realmente bella. Tanto, que me di cuenta en el momento que se podían hacer nuevas matemáticas desarrollándola un poco.

 

 

Estaba pensando en cómo si introducimos un líquido en un mecanismo dotado de columnas huecas adyacentes unas a otras y practicamos un agujero lo suficientemente bajo en cada pared que separa columnas contiguas, resultará que el volumen de líquido es invariante, ni aumenta ni disminuye, y cuando se equilibran las fuerzas parejas a la presión hidrostática en cada columna, tendremos el mismo volumen de líquido que al principio, resultando ser por lo tanto la altura alcanzada igual al valor medio del cálculo integral de la función de partida. De esta manera, se me ocurrió que se podría construir una sucesión de funciones que imitara el comportamiento del nivel de líquido en todo el intervalo, con el objeto de obtener indirectamente la integral definida de la función inicial en dicho intervalo. La sucesión de funciones tendría como condición de construcción que la integral del nuevo nivel no variase en cada nueva iteración. Pues bien, tal y como era mi intención, he desarrollado esta bonita idea y el resultado ha sido el paper titulado “integración indirecta mediante el método de vasos comunicantes”, que aquí presento en esta entrada.

 

 

A las personas que practican el odio o el “bullying” en las redes sociales, les diré que yo prefiero ser constructivo y hacer cosas de provecho, antes que odiar a nadie. Me parece una gran pérdida de tiempo y de energía. A esas personas les proporciono mi trabajo desinteresado, es decir, no les ofrezco odio. Nunca jamás entenderé los beneficios que obtienen los llamados “haters” y “trolls”, y condeno su actitud. Hagamos el amor y no la guerra y busquemos el bien para todos.

 

 

 

PARA INICIAR LA DESCARGA CLICAR AQUÍ : metodo_vasos_comunicantes

Rima IV

 
No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.
 
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
 
Mientras la humana ciencia no descubra
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
 
Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanza y recuerdos,
¡habrá poesía!
 
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!
 
 
Gustavo Adolfo Bécquer, Libro de los gorriones.

Amor constante más allá de la muerte

 
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

 

 

Francisco de Quevedo.

Los radiofaros Consol (Elektra-Sonne) – (12) .- Aspectos técnicos básicos del aparato Elektra.-

 

Si el sistema Elektra-Sonne tenía un cerebro, aunque rudimentario en relación a las tecnologías actuales, ese cerebro, de cuyo funcionamiento dependía la distribución de desfasajes de las antenas extremas, no era otro que el aparato Elektra.

El aparato Elektra se encargaba de implementar los dos regímenes de desfase P y D comentados en la sección 9, donde se habló del transmisor y de su funcionamiento a grandes rasgos. En la siguiente figura se puede contemplar un diagrama simplificado de dicho aparato, extraido del libro Funk-systeme für Ortung und Navigation, escrito por el propio Ernst Kramar y publicado en el año 1973.

 

 

En la imagen se aprecia un circulito central que simboliza el transmisor, que en la estación de Arneiro generaba una señal sinusoidal de 285 KiloHerzios. Como se puede ver, esta señal es llevada tal cual a la antena B (de las tres antenas, la que ocupaba la posición central), sin aplicarle ningún desfase en dicha máquina, aunque como es lógico la señal sí llegaría con un cierto retardo a la antena, pues el edificio de los transmisores se hallaba a unos 150-200 metros de la antena central. Este transmisor es lo que aparece en el diagrama reseñado como “Sender”. A continuación, si seguimos el cableado de izquierda a derecha desde el oscilador, podemos contemplar un doble conmutador que era accionado de forma automática y mecánica, y que era el responsable del desfasaje P, con distintas polaridades en alternancia. En la posición en que se halla el conmutador en el esquema dejaba pasar la señal tal cual a los terminales de salida, esto es, ausencia de desfase para las dos antenas, que equivale a la posición de +1 en el diagrama de desfasaje P de la sección 9 dedicada al transmisor –si nos abstraemos del funcionamiento del círculo mayor o red con goniómetro, que se encarga del desfasaje D y que explicaré más tarde-. Pero si nos fijamos bien en el dibujo, podemos advertir que cuando dicho doble conmutador se halla en la otra posición, bajando hacia abajo, cambia la polaridad de la señal que sale de sus terminales, lo cual es equivalente a introducir un desfase de 180 grados entre los dos terminales de salida, que es lo mismo que introducir señales entre vivo y tierra con signo cambiado en ambas antenas. Con esta simple conmutación se consigue el régimen brusco P de alternancia, responsable de los puntos y rayas de la señal de orientación.

Pero ésto no es todo. Los terminales a la salida del doble conmutador entregan la tensión a una red con goniómetro, que en el esquema lleva el nombre de Goniometer Mit Netzwerk, y que se representa en el esquema con un doble círculo, uno para el vivo y otro para la tierra. Por ser este dispositivo a todos los efectos una línea de transmisión, introducirá desfase entre las señales de las antenas extremas dependiente de la posición del cursor que lo va recorriendo. Los cursores, que eran movidos por un motor, van recorriendo los dos círculos (trozos de líneas de transmisión especiales cuyo único objeto es desfasar). A medida que los cursores van avanzando desde su posición más a la derecha van añadiendo en una de las antenas un desfase creciente y a la otra antena el desfase exactamente suplementario, teniendo en cuenta que el tramo de línea que aparece dibujado con trazo sólido se corresponde con un desfase total de 180 grados. En otras palabras, gracias a esta red con goniómetro se consigue que el desfase aplicado a una de las antenas extremas vaya aumentando al mismo tiempo que el de la otra va disminuyendo; y al estar la red circular combinada con el efecto del conmutador, el funcionamiento representa la apariencia de que la fase de una antena extrema va aumentando con respecto a la central con saltos bruscos de 180º (cuando P representa una raya al estar la polaridad invertida), y la de la otra antena extrema, en esta misma situación de conmutador a -1, tiene su fasor con ángulo simétrico al de la anterior respecto al eje imaginario, estando ambos fasores por debajo del eje real, mientras que cuando sale un punto (conmutador a +1, o ausencia de cambio de polaridad), ambas antenas extremas se hallan con desfases suplementarios, por encima de la recta real, teniendo el fasor complejo de la central un valor igual a un número real correspondiente a la corriente de dicho mástil. Es fácil ver que el comportamiento íntegro de esta red desfasadora tiene casi simetría especular temporal de la señal total generada con respecto al punto medio marcado por el goniómetro, que es el punto correspondiente a la emisión de la equiseñal para la dirección perpendicular a la línea de antenas, pues en esa dirección las ondas radiadas no añaden desfase alguno entre ellas (viajan enfasadas), al margen de los desfases que les proporciona la máquina. Y digo “casi” simetría especular, porque en el trayecto que va desde el punto medio al extremo izquierdo de la red, el comportamiento de los puntos es el mismo que el de las rayas en la parte entre el punto medio y el extremo derecho, es decir, se cambian los papeles mutuamente. Esto se podrá ver mejor en la sección que un día dedicaré a las señales recibidas, y se razona fácilmente pensando en el movimiento de los fasores giratorios, de cuyas partes reales (proyecciones sobre la recta real) se obtienen los niveles de señal correspondientes a puntos y rayas en todo el período. Como es lógico, para cada dirección radial relativa a la línea de antenas, la equiseñal se corresponderá a otro punto de la red distinto del central, dado que no sólo hay que tener en cuenta para la señal recibida los desfases que crea la máquina, sino los debidos a la propagación de las tres ondas.

Cuando los dos cursores llegan al punto más a a la izquierda de su recorrido, termina la parte de señal de orientación Consol, y el resto de recorrido, que aparece en línea discontinua, hasta empezar un nuevo ciclo con los cursores a la derecha, los cursores siguen girando, pero con la red en OFF. Se dedicaba este tiempo en cada estación Consol como mínimo para enviar desde únicamente la antena central la señal identificadora propia en código Morse, mezclada con un fragmento de portadora, para la operación de escucha de baliza NDB necesaria para discriminar con el radiogoniómetro en alta mar una aproximación a la línea de demora.

Todo lo descrito en esta sección contempla la suposición ideal de que no hubiera desfases debidos al viaje de las ondas entre la estación de control y las antenas extremas. En realidad dichos desfases sí que existían, y por lo tanto, tal y como mencioné en el anterior apartado, debía hacerse una corrección usando otros dispositivos dentro de la máquina Elektra -aparte de los incluidos en el diagrama simplificado de éste-. Todo esto de acuerdo con las recepciones en el punto de monitorización de la señal compuesta por las tres ondas, para lograr que el radiofaro funcionase correctamente en su intervalo temporal de generación de señal de orientación. Tales dispositivos consistían en cadenas de desfase correctoras.

 

Belcebú se toma la revancha

 

 

Suena la Sinfonía Nº 9 del Nuevo Mundo de Antonin Dvorák, inundando con sus acordes el jardín, en este plácido día de Semana Santa. Bajo un plátano, mi ensueño aumenta lentamente. Quizás el vino tiene bastante que ver en eso. Escancio otro vaso de la sangre escarlata de la vid. La sangre del sacrificio. Por un día voy a repudiar la razón y me voy a abrazar a este dolor tan dentro de mi alma, este dolor tan antiguo, aunque no tan manifiesto como el que Jesucristo sufrió cuando segaron su vida y le arrancaron su sangre a borbotones, la sangre que según cuentan nos redimió ante Dios. Narran las Sagradas Escrituras que algunos ángeles y arcángeles se rebelaron contra el Creador. Dios, con su infinito poder, envió a las profundidades las legiones de espíritus rebeldes, lideradas por Satanás y Belcebú, para que allí ardieran eternamente, en las orillas de la Laguna Estigia. Pero los réprobos no aceptaron el sino que se les había impuesto, y en común asamblea, y ante su reconocida impotencia frente a las cohortes celestiales, acordaron atentar contra la más bella criatura de la Creación, el hombre, para así herir al Omnipotente. El astuto Satanás batió furiosamente sus alas hasta llegar a las puertas del infierno, custodiadas por la Culpa y la Muerte, avanzó por el vacío, imperio del Caos y de la Noche, y llegó a la Tierra, habitada por los inmortales Adán y Eva, los abuelos de la raza humana. El Creador había dotado al planeta de un Vergel fecundísimo, donde la belleza y la exuberancia se extendían por doquier. Sólo una norma estableció el Omnipotente: no se tomarían los frutos del árbol de la Ciencia. Sabedor de esto, Satanás, en apariencia de serpiente, convenció a Eva de que así como él, habiendo probado la fruta prohibida, había adquirido la sabiduría que le permitía el discernimiento impropio de los reptiles, también ella alcanzaría el mismo grado de entendimiento. Embaucada por el manipulador Satán, Eva tomó la manzana del pecado y animó además a Adán para que otro tanto hiciese. Y a consecuencia del engaño y del árbol violado, la ira del Creador hizo que los hombres sean desde entonces mortales. Pero la infinita bondad de Dios volvió sus ojos misericordiosos hacia sus criaturas, y pensó que le debía dar una segunda oportunidad a la humanidad, y para ello envió a su único hijo, Jesucristo, para que, siendo hombre, en un sacrificio voluntario, su sangre derramada sirviera de moneda con la que perdonar todos los pecados cometidos por los seres humanos.

Estamos en Semana Santa y suena Dvorák en el jardín. Con este vaso de vino voy a repudiar a la SinRazón, escupiendo iracundo el zumo de la vid, él será la sangre derramada, pues las cuitas derivadas del expolio del árbol de la ciencia ya han sido redimidas. Y repudio a la SinRazón porque en esta Semana Santa, cumpliéndose el aniversario de la Pasión que Cristo aceptó voluntariamente, el prosélito aventajado de Satanás, de nombre Belcebú, ha prendido las llamas del infierno en lo que quedaba del Vergel original, y el fuego ha devastado el corazón mismo del Paraíso. Ha ardido una parte de las “Fragas do Eume” (Bosques del Eume), y con ella se ha ido quizás el más importante reducto de bosque atlántico que quedaba en Europa. Más de 1000 hectáreas calcinadas, que tardarán décadas en volverse a recuperar en todo su esplendor. ¿Es este el Nuevo Mundo que Dvorák alababa en su 9ª Sinfonía?. No se ha expoliado ya sólo un árbol, sino un bosque entero. Solloza el Altísimo en su trono, al ver cómo en la conmemoración de la muerte de su único hijo, el Diablo se ha tomado la revancha. ¿Cuántas nuevas oportunidades tendrá que darnos?